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Jueves, 27 de agosto de 2020

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santa Mónica


1 Corintios 1:1-9
Salmos 145:2-7
Mateo 24:42-51

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el receptor abierto

“¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor a quien el Señor ha puesto al frente de su personal para distribuir el alimento en el momento oportuno? ¡Feliz aquel servidor a quien su Señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!” (Mateo 24:45-46)


   Al desear recibir a Jesús cada día, cada hora, cada momento en nuestros corazones, estamos en posición de estar siempre listos para recibirlo cuando venga otra vez. Recibirlo se convierte en nuestro hábito natural. Si realmente lo recibimos, verdaderamente lo compartiremos y le serviremos, porque Él vive en nosotros. Seremos impulsados ​​por este amor (2 Co 5:14-15) y llenos con Su presencia. A partir de esta plenitud, se nos pedirá que lo sirvamos al acercarnos a otros, distribuyendo la Palabra y los bienes de Dios cada día, en temporada y fuera de ella (2 Tim 4:2).
   Puede ser fácil ser escéptico de este tipo de preparación y plenitud. Nos cansamos, nos distraemos, nos desanimamos y nos lastimamos en el camino del discipulado. Entonces es hora de examinar lo que nos impulsa. ¿Estamos cansados ​​por Jesús? ¿O estamos cansados ​​de Jesús? ¿Estamos esperando Su venida? ¿O simplemente estamos esperando un descanso de nuestro ministerio? Las respuestas a estas preguntas nos dicen mucho sobre nuestra motivación para servir al Señor.
   La misa diaria, la oración diaria y la lectura diaria de la Biblia son maneras excelentes de recibir a Jesús diariamente y prepararse para Su venida. Puedo dar testimonio de esto. Durante los últimos 30 años, he tenido la bendición de poder ir a misa todos los días, orar todos los días y leer la Biblia a diario. Un buen día recibiendo a Jesús nos lleva al siguiente día, mes y año. Pronto pensamos más en recibir a Jesús y servirlo a Él de lo que pensamos en otra cosa.

Oración:  Ven, Señor Jesús. Ven todos los días a mi vida. Haz todas las cosas nuevas en mi corazón y en mi mente (Ap 21:5). ¡Maranatha!

Promesa:  “Él los mantendrá firmes hasta el fin” (1 Co 1:8).

Alabanza:  “La oración perseverante del justo es poderosa” (Stg 5:16). Santa Mónica demostró su rectitud orando por su descarriado hijo, Agustín, para que regresara a la Iglesia.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Nihil Obstat (no existe impedimento para publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo 1 de agosto al 31 de septiembre de 2020. Otorgado el 11 de febrero de 2020. Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati

El Nihil Obstat establece que no existe impedimento para la publicación de un libro o folleto. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.