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Martes, 23 de mayo de 2017

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Hechos 16:22-34
Salmos 138:1-3, 7-8
Juan 16:5-11

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el panorama general

"Y cuando Él venga, probará al mundo dónde está el pecado" (Juan 16:8).

Dios ha creado el universo. "Él sostiene el mundo entero en sus manos". Dios es grande. Él tiene grandes planes. Quiere que todos nos salvemos (1 Tim 2:4). Nos manda hacer discípulos en todas las naciones (Mt 28:19). Nos llama a vivir con Él en el cielo para siempre.

La dimensión humana es muy pequeña. Cada uno de nosotros es un punto microscópico en un planeta microscópico. Nuestras vidas representan menos que un segundo frente a la eternidad.

El Espíritu Santo, Dios, viene a nosotros para cambiar nuestra visión. A pesar de nuestra fugaz pequeñez, ya no tendremos una visión reducida, como el que ve a través de una mirilla limitada, como cuando uno atraviesa un túnel, sin una visión católica, universal y celestial. Albergaremos en nuestros corazones "los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios" (Col 3:1). Tendremos "el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra" (Col 3:2).

El Espíritu Santo abrirá nuestros ojos para poder distinguir que el pecado es mucho más que simplemente quebrantar la ley. El pecado es el rechazo a creer en Jesús (Jn 16:9). El Espíritu Santo nos muestra que la justicia no se limita a la muerte de Jesús en el Calvario sino también su entronización en el cielo (ver Jn 16:10). Finalmente, el Espíritu Santo nos revela un mundo invisible de "principados y potestades, contra los soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio" (Ef 6:12). El Espíritu nos revela que "el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado" (Jn 16:11).

En nombre del Espíritu Santo, abre tus ojos y observa el panorama general. Observa la Iglesia universal, el mundo entero, millones y millones de personas, el cielo y el infierno. En nombre del Espíritu Santo, no te encierres en el presente sino más bien explora el misterio de la eternidad.

Oración:  Padre, envía al Espíritu Santo de la verdad y la luz. Permíteme ver como Tú ves (ver Num 24:4).

Promesa:  "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia" (Hch 16:31).

Alabanza:  La comunión de los santos ha sido una gran bendición para Marcos desde que se convirtió en católico.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 28 de deciembre de 2016.

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