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Sábado, 13 de junio de 2015

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Inmaculado Corazón de María


2 Corintios 5:14-21
Salmos 103:1-4, 9-12
Lucas 2:41-51
o Mateo 5:33-37

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lo que un simple "sí" puede acarrearnos

"Su madre le dijo: 'Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados' " (Lucas 2:48).

Cuando María era una adolescente le dijo al Señor: "Que esto se cumpla en mí" (Lc 1:38). En ese mismo momento se convirtió en la madre de Dios y aparentemente en adúltera en espera de ejecución. El "sí" de María acarrearía "consecuencias". Poco después, el "sí" de María implicaría dar a luz a un bebé en un establo (ver Lc 2:7). Pronto su "sí" supondría escapar con José y el niño Jesús en medio de la noche a Egipto (ver Mt 2:14). Doce años después, el "sí" de María significó perder a Jesús por tres días en la Pascua en Jerusalén (ver Lc 2:44-46). Era la prefiguración de la Pascua que habría de suceder unos veinte años después cuando Jesús se convertiría en el Cordero sacrificado de la Pascua. Al pie de la cruz, María sería testigo del sacrificio de su Hijo Jesús. Pero también el "sí" de María acarrearía el primer Pentecostés cristiano, su asunción al cielo y su coronación como la Reina y Señora del cielo y tierra.

El propósito de la vida de cada ser humano es decir con María: "Yo soy la servidora de Dios. Que se cumpla en mí lo que has dicho" (ver Lc 1:38). Cuando en la vida nos enfrentamos a las vicisitudes de este compromiso total con Jesús, debemos aceptar la gracia de Dios para ser como María y así seremos fieles a nuestro compromiso incondicional con el Señor. Consagra tu vida al Sagrado Corazón de Jesús por medio de la intercesión del inmaculado corazón de María. Y ya nunca jamás retrocedas (ver Lc 9:62).

Oración:  Padre, que mi compromiso contigo sea total y permanente, cómo es tu compromiso conmigo.

Promesa:  "Todos los que oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas" (Lc 2:47).

Alabanza:  María, madre de Jesús, estaba "llena del Espíritu Santo" y "comenzaron a hablar en distintas lenguas" (Hch 1:14; 2:4).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 10 de febrero de 2015

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