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Miércoles, 27 de agosto de 2014

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santa Mónica


2 Tesalonicenses 3:6-10, 16-18
Salmos 128:1-2, 4-5
Mateo 23:27-32

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santo es como santo ama

"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas!" (Mateo 23:27).

Los escribas y fariseos se sentían muy santos. Ellos ayunaban y diezmaban (Lc 11:42); se dedicaban a la lectura de las Escrituras. También tenían celo por la casa de Dios y sin embargo, descuidaban "el amor de Dios" (Lc 11:42).

Esto significa dos cosas. Primero, los escribas y fariseos se concentraban en conocer palabras de Dios y en cuidar su casa (templo). Ellos pensaban que era más importante concentrarse en estas partes de su religión. Sin embargo no prestaban la misma atención al mandamiento de Dios de amar a su prójimo (Lv 19:18). Al descuidar el amor de Dios terminaron descuidando a Dios. De hecho, "el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor" (1Jn 4:8).

Segundo, y más importante, al descuidar el amor de Dios, los escribas y fariseos confundieron "el deber" con el amor a Dios. El primero y más importante mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas (Dt 6:5). Ellos servían a Dios pero no siempre le amaban.

¿Y tú? ¿Hoy día, hay algo más importante en tu vida que amar a Dios? ¿Cuánta prioridad pusiste ayer en amar a Dios? La vida está llena de distracciones, responsabilidades y problemas que demandan nuestro tiempo y atención. Además, Satanás intenta impedir que tomemos tiempo para amar a Dios. Aún más, los enamorados siempre se las agencian para dedicarle mucho tiempo a la persona amada. Si queremos amar a Dios, entonces hemos escogido la mejor parte y no nos privaremos de su amor (Lc 10:42). Amemos a Dios.

Oración:  Padre, que nada me separarme de amarte (Rom 8:39). Quiero consagrarme a amarte siempre.

Promesa:  "¡Feliz el que teme al Señor!" (Sal 128:1).

Alabanza:  Santa Mónica compartió su casa con un marido de carácter violento y con una suegra desagradable. Sus oraciones y paciencia dieron como resultado la conversión de ambos.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 23 de abril de 2014

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