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Jueves, 25 de abril de 2019

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Semana de Pascua


Hechos 3:11-26
Salmos 8:2, 5-9
Lucas 24:35-48

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¿una historia de amor o de fantasmas?

"Miren mis manos y mis pies, soy Yo Mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que Yo tengo" (Lucas 24:39).

A diferencia de todas las demás religiones, el cristianismo cree que Dios se hizo hombre. Creemos que Dios fue en realidad un bebé, murió físicamente en una cruz y fue enterrado en una tumba. También creemos que Jesús resucitó de entre los muertos, no solo espiritual sino corporalmente. Jesús no es un espíritu (ver Lc 24:37). Él puede ser visto y tocado (Lc 24:39). Él comió alimentos (Lc 24:41-43). Él es completamente humano. Jesús incluso permitió que Tomás pusiera su mano en su costado herido, y su dedo en los agujeros hechos por clavos en sus manos (Jn 20:27). San Juan da testimonio de esto, diciendo: "Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos", Jesús (1 Jn 1:1). "En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios (1 Jn 4:2-3).

La Resurrección corporal de Jesús muestra que nuestra fe no se basa en experiencias subjetivas, sino en hechos objetivos e históricos. No somos nuevos creyentes, que no son muy diferentes de los antiguos gnósticos que buscan la iluminación en espíritus y experiencia espiritual. No, somos cristianos, tenemos una relación profunda, total y práctica con la Persona, Jesucristo, Quien resucitó de entre los muertos. Nuestra fe es "la garantía de los bienes que se esperan" (Heb 11:1) no es creyendo en fantasmas. Toca el Cristo resucitado.

Oración:  Padre, haz que mi fe y mi vida sean una sola.

Promesa:  "Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos" (Hch 3:15).

Alabanza:  Orar por el Espíritu Santo cambió la vida de Alberto. Él recibió el espíritu profundamente. Ahora él predica tanto vocalmente como por escrito toda la semana.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 23 de enero de 2019

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