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Miércoles, 16 de enero de 2019

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Hebreos 2:14-18
Salmos 105:1-4, 6-9
Marcos 1:29-39

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señor de nuestra oscuridad

"Después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados" (Marcos 1:32).

En el Evangelio de hoy, Jesús sana por la tarde, en medio de la oscuridad (Mc 1:32-34). Jesús entró en la oscuridad para expulsar a los demonios de la oscuridad. "El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz" (Mt 4:16).

En la primera lectura de hoy, Jesús entra en la oscuridad de nuestra débil condición humana (Heb 2:14ss). Se convirtió en uno de nosotros. El Dios Todopoderoso, a Quien el universo no pudo contener (1 Re 8:27), se hizo "semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, Él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba" (Heb 2:17-18).

Jesús asumió nuestra condición humana. Él padece nuestras aflicciones y enfermedades (Mt 8:17; Is 53:4). Él toma la iniciativa de venir a nosotros no en nuestra fuerza y ​​belleza, sino en nuestra debilidad y oscuridad. ¿Alguna vez te has sentido indigno del amor de Dios? No eres indigno para Jesús. Él vino a buscar y a salvar a los perdidos (Lc 19:10). Él es el Cordero de Dios, gentil, inocente y puro; sin embargo, Él viene a quitar los pecados del mundo, incluyendo los tuyos (Jn 1:29).

Jesús, toca a la puerta de tu oscuridad (Ap 3:20). "También ustedes abran su corazón" (2 Co 6:13). Dejen que el Señor entre.

Oración:  Padre, Hijo y Espíritu Santo, nada puede separarme de Tu amor, ni siquiera la oscuridad (Rom 8:35-39). Venid a mi corazón ahora mismo.

Promesa:  Jesús "también debía participar de esa condición [humana], para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio" (Heb 2:14).

Alabanza:  Jesús liberó a David de la adicción, cambiando así su vida y las de muchos otros.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 1 de junio de 2018

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