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Jueves, 14 de junio de 2018

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1 Reyes 18:41-46
Salmos 65:10-13
Mateo 5:20-26

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¡trata de nuevo!

"Vuelve a hacerlo siete veces" (1 Reyes 18:43).

Elías oraba siete veces por algo que era bueno, algo que se prometió: la lluvia necesaria para poner fin a una hambruna de tres años y medio. Hizo más de una oración. A veces debemos perseverar en la oración.

De seguro, Dios nos escucha la primera vez que oramos, si nuestra oración viene de un corazón perdonador y humilde de servicio a Él (ver Eclo 35:16-17). Elías no se puso escéptico la primera vez que oró por la lluvia y esta no llegó. Él creía en Dios y confió en Él, y oró nuevamente, siete veces (1 Re 18:41ss). "La oración perseverante del justo es poderosa. Elías era un hombre como nosotros, y sin embargo, cuando oró con insistencia para que no lloviera, no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Después volvió a orar; entonces el cielo dio la lluvia, y la tierra produjo frutos" (Stg 5:16-18).

La necesidad de ser persistente en la oración es para nuestro bien. Esta nos enseña a unirnos con Dios espontánea y regularmente. Aprendemos que Dios es la Fuente de todo. Nos enseña a no dar la espalda a Dios y nos recuerda que debemos agradecer a Dios al recibir la respuesta a nuestra oración. Aunque Dios nunca duerme ni dormita (Sal 121:4), nos puede parecer que Él no nos escucha cuando nuestras oraciones no son contestadas rápidamente. Po tanto, necesitamos orar persistentemente no para que Él pueda oírnos mejor, sino para que podamos aprender a escucharle mejor.

La perseverancia en la oración nos entrena en la disciplina del Señor. Incluso Jesús tuvo que orar dos veces para sanar a un ciego (Mc 8: 23-25). Así que oren con perseverancia y persistencia. ¿Tendríamos una cultura de la muerte si suficientes creyentes hubieran perseverado en la oración hace décadas? Persevere orando hoy por la Iglesia del futuro.

Oración:  Padre, dame la gracia de "orar sin cesar" (1 Tes 5:17).

Promesa:  "La mano del Señor se posó sobre Elías" (1 Re 18:46).

Alabanza:  Joyce oró durante muchos años por la liberación de su marido de la adicción y vio sus oraciones respondidas.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 28 de diciembre de 2017.

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