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Miércoles, 26 de diciembre de 2018

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san Esteban


Hechos 6:8-10; 7:54-59
Salmos 31:3-4, 6, 8, 16-17
Mateo 10:17-22

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"¿oyes lo que yo oigo?"

"Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él" (Hechos 7:54).

En este segundo día de la temporada navideña de la Iglesia, los Aleluyas y Glorias del día de Navidad ya se han desvanecido en el mundo secular. Las tiendas y centros comerciales están quitando sus decoraciones. Las estaciones de radio seculares han vuelto a tocar su música normal. Los trajes de Papá Noel se almacenan en armarios, que se retirarán alrededor de Halloween 2019. Y de nuevo, aquellos que persiguen a los cristianos han vuelto a la "ira" y la furia contra aquellos que solo viven para Jesús (ver Hch 7:54).

La persecución es una consecuencia de postrarnos al pie del pesebre en adoración. Todos los que se postran en homenaje al Niño Jesús también lo reconocen como Mesías, Salvador, Redentor y Señor. Al hacerlo, también reconocemos que este Bebé es nuestro "único Soberano... y Señor" (1 Tim 6:15), y que los gobernantes de este mundo no son nada ante Él. Esto nos pone en conflicto directo con el reino del príncipe de las tinieblas, Satanás, y todos aquellos dirigidos por el mundo, la carne y el diablo (1 Jn 2:16) - porque al inclinarnos ante la madera del pesebre, nos hace permanecer postrados y expuestos ante la madera de la cruz.

San Esteban lo sabía bien. Cuando fue perseguido, mantuvo su mirada fija en Jesús (Hch 7:55; Heb 3:1; 12:2) Isaías profetizó que un Niño nos guiará (Is 11:6). Con san Esteban, ¿seguirás a este Niño a donde Él te guíe?

Oración:  Padre, "pongo mi vida en Tus manos; Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel" (Sal 31:6).

Promesa:  "Aquel que persevere hasta el final se salvará" (Mt 10:22).

Alabanza:  San Esteban fue guiado y condujo a otros hacia el Señor. "Mientras lo apedreaban oraba diciendo: 'Señor Jesús, recibe mi espíritu'. Poniéndose de rodillas exclamó en alta voz, 'Señor, no les tengas en cuenta este pecado'. Y al decir esto, expiró" (Hch 7:59-60).

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 1 de junio de 2018

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