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Domingo, 2 de abril de 2017

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5to domingo de Cuaresma


Ezequiel 37:12-14
Romanos 8:8-11
Salmos 130:1-8
Juan 11:1-45

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la última resurrección

"Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes" (Romanos 8:11).

Ezequiel profetizó que el pueblo de Dios viviría una resurrección espiritual, manifiesta por el arrepentimiento y la conversión (Ez 37:12ss). Jesús restauró a Lázaro por medio de la resurrección física (Jn 11:44). El Padre y el Espíritu Santo levantaron a Jesús de la muerte no solo espiritual sino también corporal. La Resurrección de Jesús no fue exclusivamente la renovación de Su vida terrenal. Al resucitar, Jesús fue levantado, glorificado (ver Jn 12:32) y está sentado a la derecha del Padre Eterno (Heb 10:12).

Los que vivimos y morimos en Cristo seremos resucitados en Cristo. Pero nuestra resurrección no será como la de Lázaro sino como la Resurrección de Jesús. "Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes" (Rom 8:11). Jesús "transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio" (Fil 3:21). Si abrimos la puerta de nuestras vidas y dejamos que Jesús entre, Jesús nos promete que "al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono" (Ap 3:21).

Dentro de dos semanas, celebraremos el inicio de los cincuenta días de Pascua. Celebraremos la Resurrección de Jesús y de aquellos que fueron bautizados en Él y que viven el Bautismo. ¡Qué gloriosa y maravillosa es nuestra resurrección en Cristo resucitado!

Oración:  Padre, me postro reverentemente ante Ti para profundizar en el misterio de la Resurrección.

Promesa:  "¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" (Jn 11:40)

Alabanza:  Alabado seas, Jesús resucitado, glorificado y lleno de gloria. ¡Sea tu Nombre alabado por siempre!

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 28 de deciembre de 2016.

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