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Domingo, 12 de noviembre de 2017

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32do domingo de T. Ordinario


Sabiduría 6:12-16
1 Tesalonicenses 4:13-18
Salmos 63:2-8
Mateo 25:1-13

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las puertas

"Señor, señor, ábrenos" (Mateo 25:11)<br> "Se cerró la puerta" (Mateo 25:10).

Jesús está llamando a la puerta de nuestras vidas. Él dice: "Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos" (Ap 3:20). Jesús quiere que nosotros le permitamos a Él conocernos personalmente. Él quiere que nosotros incluso, le dejemos tomar control sobre nuestras vidas de tal manera que en la verdad y práctica podamos decir: "Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí" (Gal 2:20).

Hay otra puerta. No la puerta de nuestras vidas sino la puerta de la vida eterna. Cuando Jesús venga por nosotros en nuestra muerte o en Su venida final, Él quiere llevarnos por esa puerta a la vida eterna, al amor y a la felicidad con Él. Empero, podremos ir a través de esa puerta solo si hemos dejado a Jesús conocernos personalmente, si le hemos aceptado como Señor en nuestras vidas. De lo contrario, se cerrará la puerta y escucharemos las palabras espeluznantes, horribles de Jesús: "te digo, no te conozco" (Mt 25:12). Aquellos que no son conocidos por Jesús y no le conocen, se quedarán afuera en la oscuridad del infierno donde gemirán y rechinarán sus dientes para siempre (Mt 25:30).

Abre la puerta de tu vida a Jesús. Más adelante Él te abrirá la puerta de la vida eterna.

Oración:  Jesús, Buen Pastor (Jn 10:11) y puerta de las ovejas (Jn 10:7), que nos conozcamos como Tu y Tu Padre se conocen (Jn 10:14-15).

Promesa:  "Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, serenos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo" (1 Tes 4:16-17).

Alabanza:  Alabado sea el Señor resucitado, Quien reinará para siempre a través de todas las generaciones (Sal 146:10). ¡Aleluya!

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 10 de mayo de 2017.

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