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Jueves, 4 de agosto de 2016

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san Juan María Vianney


Jeremías 31:31-34
Salmos 51:12-15, 18-19
Mateo 16:13-23

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la voz de dios en la tierra

"Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres" (Mateo 16:23).

Mientras escribimos esto, la Iglesia Católica, encabezada por el sucesor de san Pedro, el Papa Francisco, a menudo parece como la única voz que clama en el desierto de la cultura de muerte (ver Mt 3: 1ss). La Iglesia Católica ha hablado consistentemente en contra del uso de anticonceptivos, defiende el matrimonio como algo que ocurre entre un hombre y una mujer, defiende a los más pobres de los pobres, condena el aborto como asesinato y está en contra de la pena capital y a favor de la justicia social. Muchas enseñanzas de la Iglesia Católica son atacadas por el mundo. En los EE.UU., la Iglesia está siendo atacada por el mandato de los Servicios de Salud y Humanos, que intenta forzar a la Iglesia y a sus miembros a poner en peligro su posición sobre la anticoncepción. Sin embargo, la Iglesia no se someterá a tales intentos de intimidación (Mt 10:26).

Muy a menudo, la Iglesia es la voz de Dios en esta tierra. Alabado sea Dios por la Iglesia, que es un matrimonio entre lo divino y lo humano. Aunque poblada por pecadores, la Iglesia, uniéndose al Dios divino, no va a pensar como lo hacen los humanos, pero en última instancia, trata de pensar como lo hace Dios, buscando el pensamiento de Cristo (1 Co 2:16), tal como Jesús le enseñó a Pedro que hiciera (Mt 16:23). Por lo tanto, escuchemos las enseñanzas de la Iglesia. Aprendamos de ellas y tratemos de seguirlas, porque Jesús habla hoy mediante Su Iglesia como Él lo hizo hace dos mil años por medio de las enseñanzas de los apóstoles (ver Hch 2:42; Lc 10:16).

Oración:  Jesús, Tú dijiste que los que oyen a Tus apóstoles y por ende a sus sucesores los obispos, también te escuchan a Ti (Lc 10:16). Que podamos buscar Tu voz por medio de la voz de Tu Iglesia.

Promesa:  "Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón" (Jer 31:33).

Alabanza:  San Juan se convirtió en santo perseverando con simplicidad en su papel como sacerdote parroquial.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).