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Miércoles, 3 de agosto de 2016

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Jeremías 31:1-7
Jeremías 31:10-13
Mateo 15:21-28

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el amor me ama

"Yo te amé con un amor eterno: por eso te atraje con fidelidad" (Jeremías 31:3).

Dios Padre nos ha amado hasta el existir. Nunca ha habido un solo momento en que no hemos sido amados perfectamente por Él. Él nos ama tanto que envió a su Hijo eternamente engendrado para morir por nosotros (Jn 3:16). Él también nos ha dado el Espíritu Santo, el fruto eterno del amor del Padre y del Hijo. Somos amados con un amor divino, constante, perfecto, crucificado, incondicional e infinito.

Queridos, es imposible que nosotros seamos más amados. Aun más, podemos "comprender con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar este amor que sobrepasa todo conocimiento" (Ef 3:18-19). Debemos "llegar a conocer y creer en el amor que Dios tiene por nosotros" (1 Jn 4:16). "Dios es amor", y podemos permanecer en el amor (1 Jn 4:16). De esa manera, permanecemos en Dios y Dios en nosotros (1 Jn 4:16).

Al recibir el amor de Dios, podemos responder amándole con todo nuestro corazón y amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mt 22:37-39). En Su amor, incluso podemos amar a nuestros enemigos. Vive en el amor de Dios (Jn 15:10).

Oración:  Sagrado Corazón de Jesús, te acepto como mi Señor, mi Amor y mi Dios.

Promesa:  "¡Mujer, qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!" (Mt 15:28)

Alabanza:  Rhonda obedeció el mandato de Dios al mostrar el amor incondicional a su vecino ateo, a quien ella vio bautizado antes de su muerte.