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Martes, 27 de diciembre de 2016

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san Juan


1 Juan 1:1-4
Salmos 97:1-2, 5-6, 11-12
Juan 20:1-8

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el amor más allá de lo que se puede expresar

"Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (1 Juan 1:3).

El nacimiento de Jesús hizo posible que la gente viera, oyera, tocara y cargara a Jesús (ver 1 Jn 1:1ss). Hizo posible el tener una relación personal con Él.

La ascensión de Jesús, la entrega del Espíritu Santo en Pentecostés, y el nacimiento de la iglesia hizo posible que todas las personas tengan una relación mucho más personal, profunda e íntima con Jesús (ver Catecismo, 788). Sorprendentemente, podemos vivir dentro de Jesús mientras Él vive dentro de nosotros (ver Jn 14:20; 17:23). Incluso, podemos recibir en nuestro cuerpo el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de Jesús. Esta doble mora es una relación más allá de toda experiencia humana de intimidad. Es un milagro y un misterio el permanecer en Aquel quien es el amor mismo (1 Jn 4:16). Somos capaces de "comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios" (Ef 3:18-19). Nuestra entrada y morada en el misterio del amor divino se realiza por el Espíritu Santo, especialmente trabajando a través de la Iglesia, en el Bautismo y la Eucaristía.

La Navidad es la hora primordial para recibir el amor divino, pues la Navidad nos lleva de vuelta a las raíces del amor encarnado de Dios. Ten una Navidad en el misterio del amor santo.

Oración:  Padre, dame amor más allá de lo que se puede expresar.

Promesa:  "Él también vio y creyó" (Jn 20:8).

Alabanza:  San Juan proclamó con san Pedro, ambos defendiendo su fe en Jesús por el poder del Espíritu Santo: "Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído" (Hch 4:20).