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Viernes, 1 de enero de 2016

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María, Madre de Dios


Números 6:22-27
Gálatas 4:4-7
Salmos 67:2-3, 5-6, 8
Lucas 2:16-21

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dios era un bebé

"Pero cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos" (Gálatas 4:4-5).

Empezamos la temporada de Navidad celebrando el nacimiento de Jesús. En este octavo día de Navidad, celebramos la Encarnación de Jesús, es decir, "se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre" y la maternidad de María. Para expresar la realidad de su concepción, la Encarnación de Dios, hablamos de María como la madre de Dios. "Por eso el concilio de Efeso proclamó en el año 431 que María llegó a ser con toda verdad Madre de Dios mediante la concepción humana del Hijo de Dios en su seno. La Iglesia confiesa así que Jesús es inseparablemente verdadero Dios y verdadero Hombre. Él es verdaderamente el hijo de Dios que se ha hecho hombre, nuestro hermano, y eso sin dejar de ser Dios, nuestro Señor". (cf. Catecismo Católico, 466, 469)

Dios, en el seno de María, también fue un feto aproximadamente del tamaño de una uña. Dios tuvo que ser amamantado por el seno de María. Dios habló "el idioma de los bebés". A Dios hubo que enseñarle a caminar. Además de estas realidades físicas del devenir humano de Dios, Cristo asumió espiritualmente nuestra débil naturaleza humana. Nació bajo la ley (Gal 4:4). Él era como nosotros en todo, menos en el pecado (Heb 4:15). Él fue tentado en todo según nuestra semejanza (Heb 4:15). El impresionante Dios, el Todo Santo Uno, el gran YO SOY, se despojó a sí Mismo (ver Fil 2:7) hasta el punto de que Él tuvo que luchar para superar las pequeñas, mezquinas tentaciones con las cuales todos los seres humanos luchamos.

¿Por qué Dios se humilló tanto a sí Mismo y se hizo hombre? "Dios es amor" (1 Jn 4:16).

Oración:  Padre, por medio de esta jornada mundial de oración por la paz y la justicia, abre paso en China como lo hiciste en la ex Unión Soviética.

Promesa:  "María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón" (Lc 2:19).

Alabanza:  ¡María, la madre de Dios, es también Madre nuestra! ¡Te alabo, Padre todopoderoso, por adoptarnos en Tu familia gloriosa! Aleluya.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 24 de augusto de 2015.

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