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Domingo, 25 de enero de 2015

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3er domingo T. Ordinario


Jonás 3:1-5,10
1 Corintios 7:29-31
Salmos 25:4-9
Marcos 1:14-20

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como un pez fuera del agua

"Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron" (Marcos 1:18).

Cuando un pez es capturado y llevado fuera del agua se muere. El mundo acuático que él conocía "es pasajero" (1 Co 7:31). Todo cambia cuando entramos en el Reino de Dios. Viviendo en el Reino de Dios es tan diferente de nuestra previa vida cristiana, como lo es para el pez vivir fuera del agua. Estilos de vida que valían para vivir bajo el agua ya no sirven "al aire libre". Para que el pez pueda vivir en la tierra, tiene que literalmente morir a su antigua vida. El pez necesitaría morir y recibir una nueva naturaleza para ser capaz de vivir en la tierra.

Y es así también para nosotros los seres humanos. Para vivir en el Reino de Dios, hay que morir a nuestra vieja naturaleza anterior al Bautismo y convertirnos en partícipes "de la naturaleza divina" (2 Pe 1:4) cuando nos levantamos de las aguas del bautismo. En nuestra nueva condición el antiguo estilo de vida no tiene cabida. Una vez que comenzamos la nueva vida, la vida de bautizados en Cristo, ya no podemos vivir el estilo de vida que teníamos antes de Cristo. Tenemos que dejar las cosas que solíamos hacer antes de entregarnos a Jesús. Ya no podemos vivir como los paganos (1 Pe 4:2-3). Sepultemos nuestra vieja naturaleza, carguemos con nuestra cruz cada día, sigamos a Jesús, y vivamos el nuevo estilo de vida que corresponde a un miembro de la familia de Dios (1 Tim 3:15).

¿Estás luchando para vivir una vida santa? ¿Tienes dificultades respirando el aire purificado? Tal vez no estás muerto a tu viejo yo todavía. Pídele a Jesús que crucifique tu vieja naturaleza (Gal 6:14-15) y que te eleve a una vida en abundancia (Jn 10,10).

Oración:  Padre, quiero todo lo que Tú tienes para mí. Lo quiero todo. Toma todo lo que me aleja de ti. Dame tu manantial de Vida.

Promesa:  "Conviértanse y crean en la Buena Noticia" (Mc 1:15).

Alabanza:  ¡Alabemos a Jesús, el único camino al Padre! ¡Alabado sea Jesús, resucitado de entre los muertos! Alabado sea Jesús, pronto ha de venir.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 14 de agosto de 2014

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