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Miércoles, 19 de marzo de 2014

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san José


2 Samuel 7:4-5, 12-14, 16
Romanos 4:13, 16-18, 22
Salmos 89:2-5, 27, 29
Mateo 1:16, 18-21, 24

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la fe nace de la predicación

"La herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita" (Romanos 4:16).

En nuestra muy secularizada sociedad y en las iglesias, nuestra fe es débil. Muchos cristianos dudan de la verdad de la Biblia, de la Iglesia como institución de Jesús, de la "presencia real" de Jesús en la Eucaristía e incluso de la objetividad de las normas morales. En esta condición secularizada, necesitamos desesperadamente la fe y ejemplos de fe. Necesitamos a san José, el hombre de fe.

José hizo varios grandes actos de fe en la historia. Él creía que su prometida, María, estaba con el niño por el poder del Espíritu Santo (Mt 1:20-24). José tenía tal fe que obedeció la orden del Señor de llevar a Jesús y María y huir a Egipto (Mt 2:13-14). Necesitamos la fe de José.

"La herencia se obtiene por medio de la fe" (Rom 4:16), aunque la fe puede ser rara (ver Lc 18: 8). La necesidad y la rareza de la fe la hacen aún más importante para tener toda la ayuda que podamos recibir para crecer en ella. La fe en Jesús es el resultado de una relación personal y amorosa con Él. "La fe es la garantía de los bienes que se esperan" (Heb 11:1). "Nace de la predicación" (Rom 10:17), como es normalmente el caso con cualquier aspecto de una relación personal. Por ejemplo, cuando escuchamos bien a una persona, profundizamos nuestra relación con ella y desarrollamos una certeza confiable en su presencia. José, habiendo sido llamado a ser el padre adoptivo de Jesús, escuchó las primeras palabras de Él. José no solamente escuchó las primeras palabras de Jesús sino muchas más por años. De esa manera, José desarrolló una fe aún mayor que la que tenía antes de la concepción de Jesús.

José escuchó a Jesús de una forma única. Él tenía una gran fe. Está dispuesto a compartir su fe con nosotros. Pide a José que oré por ti.

Oración:  Padre, que pueda ver el significado completo de tu llamada a José para ser el padre adoptivo de Jesús.

Promesa:  "Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí y su trono será estable para siempre" (2 Sm 7:16).

Alabanza:  San José protegió a Jesús de un intento de asesinato.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 8 de augusto de 2013

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