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Viernes, 7 de noviembre de 2014

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Filipenses 3:17-4:1
Salmos 122:1-5
Lucas 16:1-8

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seguridad a largo plazo

"En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo" (Filipenses 3:20).

Muchas personas dedican tiempo y recursos a planificar su futuro financiero. Esto incluye planes a corto y también a largo plazo. Así el Señor quiere que planifiquemos para el futuro a largo plazo, incluyendo para el día del Juicio Final y para la eternidad. Mediante el diezmo, la limosna, pagamos las deudas de "amor mutuo" (Rom 13,8). Obedecemos al Señor ya que no exigimos interés. De esta manera, dejamos que Dios se haga cargo de nuestra seguridad financiera.

En este mundo, el Señor, a su vez "colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús" (Fil 4:19). También, porque somos fieles manejando los pequeños detalles materiales, el Señor nos confiará cosas mayores (Lc 16:10). Finalmente, al concluir nuestra vida terrena, seremos llamados "servidores buenos y fieles" en el Día del Juicio Final (Mt 25:21) y entraremos a nuestra morada eterna en el cielo (Lc 16:9).

Cualquier plan financiero que no tome en cuenta la vida después de la muerte es a corto plazo e insuficiente. Si lo que aprecias son "las cosas de la tierra" (Fil 3:19), vas "a terminar en un desastre " (Fil 3:19). Planea con anticipación. Planea para la vida, la muerte, el juicio y la eternidad.

Oración:  Padre, nunca seré un enemigo de la cruz, al hacerme un amigo del mundo (Fil 3:18; Stg 4:4).

Promesa:  "Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor" (Fil 4:1).

Alabanza:  Luego de que Terry diera dinero a los pobres; su automóvil averiado empezó a funcionar sin problemas.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 3 de junio de 2014

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