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Jueves, 16 de octubre de 2014

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santa Eduviges
santa Margarita María de Alocoque


Efesios 1:1-10
Salmos 98:1-6
Lucas 11:47-54

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todo bajo una sola cabeza

"Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo" (Efesios 1:9-10).

El plan de Dios es "reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo." Jesús prometió: "y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12:32). Debemos dejarnos atraer por Jesús y luego estar en buena relación con Él, la Cabeza de su Cuerpo, que es la Iglesia. Así cumpliremos el plan de Dios. Nuestro trabajo consiste en trabajar para que todo el mundo esté bajo Cristo, la Cabeza, en todo. Por lo tanto, Jesús debe ser reconocido como el Jefe del Estado, así como la Cabeza de la Iglesia. Jesús debe dirigir nuestros negocios, escuelas, hospitales, ministerios, matrimonios, familias y hogares. Debemos reconocer a Jesús como la cabeza de todos los consejos, comités, asambleas y reuniones.

Cuando dejemos que Jesús nos dirija, entonces comenzaremos a tener una relación adecuada no sólo con Él, sino también con los demás. Nosotros y los que nos rodean estaremos en el lugar que nos corresponde. Entonces estaremos felices y contentos, porque seremos aquello para lo que fuimos creados. No estaremos débiles sino caminaremos firmes, sanados (ver Heb 12:13). Ya no nos sentimos como inadaptados; por fin estamos en casa. Durante años, hemos tratado de mantener nuestras vidas "unidas" usando nuestras cabezas, sólo para encontrar que están aún más fragmentadas y dispersas. Permitamos que Jesús esté al frente de nuestras vidas para que podamos llegar a ser uno con Él y su Cuerpo de una manera asombrosa.

Oración:  Jesús, te escojo como mi Cabeza.

Promesa:  "Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios" (Sal 98:3).

Alabanza:  Santa Eduviges y su esposo estuvieron casados por cincuenta y dos años. Dedicaron su matrimonio al Señor Jesús, criaron seis hijos y sólo se sabe que tuvieron dos desacuerdos.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 3 de junio de 2014

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