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Jueves 11 de julio del 2013

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san Benito


Génesis 44:18-21, 23-29; 45:1-5
Salmo 105:16-21
Mateo 10:7-15

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el reino

"Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca." –Mateo 10:7

Jesús nos manda ir y anunciar el reino de Dios. Debemos caminar hacia el reino, hablar del reino y pensar acerca del reino. Cuando vemos o escuchamos sobre una persona enferma (Ver Mt 10:8), le imponemos las manos para darle sanación de Dios, porque este es un signo del reino de Dios (Ver Mt 4:23). Cuando escuchamos acerca de una persona fallecida (Ver Mt 10:8), pensamos en la resurrección porque el Rey del reino ha resucitado de entre los muertos. Cuando vemos un leproso social (Ver Mt 10:8), extendemos la mano amorosa porque los marginados por las normas mundanas deben ser calurosamente bienvenidos en el reino de Dios.

Debido a que buscamos primero el reino de Dios (Ver Mt 6:33), nos oponemos al reino de la oscuridad (Ver Col 1:13) y expulsamos los demonios (Mt 10:8). Para recibir el reino de Dios, debemos decidir ser pobres (Mt 5:3) y vender todo lo que tenemos para comprarlo (Mt 13:44-46). Por eso, tenemos una única actitud hacia las posesiones. "No lleven encima oro ni plata, ni monedas" (Mt 10:9). El Rey Jesús posee todo. Poseemos y somos poseídos nada más que por Él.

En resumen, aquellos que han entrado al reino de Dios, tienen la mente de Cristo Rey (1 Cor 2:16) hacia la vida, la gente, la enfermedad, la muerte, los demonios, las posesiones, etc. Busca primero el reino de Dios (Mt 6:33) y la mente del Rey.

Oración:  Rey Jesús, úsame y utilízame para tu reino.

Promesa:  "Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente." —Mt 10:8

Alabanza:  San Benito vivió el Reino de Dios y sus reglas se han extendido a través del tiempo. Recibió el privilegio de morir inmediatamente después de recibir a Jesús en la Eucaristía.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 1 de marzo de 2013

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