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Viernes, 27 de enero de 2017

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santa Ángela de Mérici


Hebreos 10:32-39
Salmos 37:3-6, 23-24, 39-40
Marcos 4:26-34

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alimenta tu fe

"Nosotros no somos de los que se vuelven atrás para su perdición, sino que vivimos en la fe para preservar nuestra alma" (Hebreos 10:39).

Debemos vivir por fe para agradar a Dios (Heb 10:38, 11:6). Nosotros somos salvados por Su gracia mediante la fe (Ef 2:8). Todo "se obtiene por medio de la fe" (Rom 4:16).

Fe en Dios es "la plena certeza" (Heb 11:1) del resultado de una buena relación personal con Él. Todas las relaciones tienen que ser alimentadas constantemente. Por lo tanto, la fe necesita ser alimentada.

La fe se alimenta con la Palabra de Dios. "El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"(Mt 4:4). "No son las diversas clases de frutos los que alimentan al hombre, sino que es Tu palabra la que sostiene a los que creen en Tí" (Sab 16:26).

La fe se alimenta con la sagrada Comunión. Jesús prometió: "Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él" (Jn 6:55-56).

La fe se alimenta diariamente con las confiadas oraciones en comunicación con el Señor. Por ejemplo, María de Betania se sentó a los pies de Jesús para escuchar Sus palabras en lugar de preparar la cena (Lc 10:39ss). Cuando ella hizo esto, no se estaba perdiendo la cena; más bien se estaba alimentando con la presencia y el amor del Señor. "Después de todo el Reino de Dios no es cuestión de comida o de bebida, sino de justicia, de paz y de gozo en el Espíritu Santo" (Rom 14:17).

El regalo de la fe dada por Dios es muy valioso. Protege y nutre tu fe. "Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra? (Lc 18:8).

Oración:  Padre, que por medio de Un Pan, Un Cuerpo, pueda la fe llegar a mi oído, y escuchar la Palabra de Dios (ver Rom 10:17).

Promesa:  "No pierdan entonces la confianza, a la que está reservada una gran recompensa" (Heb 10:35).

Alabanza:  Santa Ángela creó la congregación de santa Úrsula. Muchas jóvenes escucharon y respondieron al Evangelio durante su ministerio.