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Miércoles, 23 de septiembre de 2015

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san Pío de Pietrelcina


Esdras 9:5-9
Tobías 13:2-4, 7-8
Lucas 9:1-6

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matrimonios mixtos

"Y con la túnica y el manto desgarrados, caí de rodillas" (Esdras 9:5).

Esdras estaba desdichado, avergonzado, desconcertado y colmado de culpabilidad (Esd 9:5-6). La razón de su angustia eran los matrimonios mixtos. Mucha gente judía se había casado con gentiles (ver Esd 9:2).

En nuestra sociedad, en la cual incluso los hombres intentan "casarse" con otros hombres y las mujeres intentan "casarse" con otras mujeres, es difícil comprender la angustia de Esdras. Sin embargo, en la nueva alianza, tenemos aún más razones para preocuparnos por los matrimonios mixtos. En la antigua alianza, cuando los judíos se casaban con gentiles, se casaban con aquellos que no formaban parte del pueblo elegido. Sin embargo, cristianos que se casan con no cristianos no comparten con sus cónyuges la nueva naturaleza en Cristo. Los cónyuges no cristianos son criaturas de Dios pero no son Sus hijos e hijas. Por eso, algunos que se habían convertido en cristianos después de haberse casado consideraban separarse de sus cónyuges no cristianos (1 Co 7:12). Por eso, Pablo enseñaba que las viudas eran libres para casarse otra vez "pero en esto debe ser guiada por el Señor" (1 Co 7:39).

Aunque los matrimonios mixtos de más gravedad son lo que se producen entre cristianos y no cristianos, otros matrimonios mixtos de una gravedad menor pero todavía significativa existen entre católicos y no católicos, o entre católicos totalmente entregados y católicos tibios. El Señor no quiere que las parejas casadas estén uncidas al yugo de Cristo de manera desequilibrada. Por el amor de Dios y de todas las personas, recemos, como rezaba Esdras, por un milagro.

Oración:  Padre, restablece Tu orden en los matrimonios y en la sociedad.

Promesa:  "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero" (Lc 9:3).

Alabanza:  Dios dio a san Pío el don de leer los corazones, en particular mientras escuchaba Confesiones. Superó demonios y curó enfermedades por medio del poder de Dios.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 14 de abril de 2015

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