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Miércoles, 8 de julio de 2015

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Génesis 41:55-57; 42:5-7, 17-24
Salmos 33:2-3, 10-11, 18-19
Mateo 10:1-7

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infierno en la tierra

Jesús "convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia" (Mateo 10:1).

Hoy día es común que muchos cristianos niegan o cuestionan la existencia o actividad del Diablo. Su confusión le permite al Diablo salirse con la suya con asesinatos, lujuria, codicia, perversión, etc. También, él ha sido capaz de promover, en masa, sus perversidades a través de los medios de comunicación, especialmente la televisión. La combinación de estos factores aumenta la actividad demoniaca, no sólo en tierras paganas, sino incluso entre los cristianos. Hemos dejado entra al Diablo en muchas áreas de nuestra vida. Le hemos dado oportunidades que no había tenido por siglos.

Antes de que el Diablo desarrolle aun más su infierno en la tierra, debemos reclamar nuestra sociedad para Jesús atacando las puertas del infierno (Mt 16:18), ordenándole a Satanás que salga (Mc 16:17), desarmándolo y despojándolo (Lc 11:22) y derribando todas sus fortalezas (2 Co 10:4). Debemos hacer un espectáculo público de Satanás (Col 2:15) y prontamente, aplastarlo bajo nuestros pies (Rom 16:20). Si estamos bajo la autoridad de Jesús, tenemos autoridad sobre el Maligno. Usa tu autoridad que Dios te ha dado; en el nombre de Jesús, di: "¡Retírate, Satanás!" (Mt 4:10)

Oración:  Padre, en Tu nombre, yo "destruyo las obras del demonio" (1 Jn 3:8) y voy a cambiar la cultura de la muerte por la civilización del amor.

Promesa:  "Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan su misericordia para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia" (Sal 33:18-19).

Alabanza:  Las iglesias del barrio se unieron para sostener encuentros de oración en las calles de la comunidad.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 10 de febrero de 2015

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