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Martes, 21 de julio de 2015

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san Lorenzo de Brindis


Éxodo 14:21; 15:1
Éxodo 15:8-10, 12, 17
Mateo 12:46-50

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bautismo como vida

"Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios" (Éxodo 14:29-30).

La Iglesia prescribe que la primera lectura de hoy se lea en la Vigilia de la Semana Santa, el oficio litúrgico más importante del año. La Iglesia destaca esta lectura del Éxodo porque de manera excepcional ella prefigura el bautismo, y el bautismo es el acontecimiento más importante de nuestras vidas. Solamente a través del Bautismo recibimos una nueva naturaleza y nos convertimos en hijos e hijas adoptados de Dios. En el bautismo nos convertimos en participantes de la naturaleza divina (2 Pe 1:4) y herederos del Reino de Dios (Rom 8:17). Nos volvemos santos, miembros de la realeza divina y sacerdotes.

"¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte?" (Rom 6:3). El Papa Juan Pablo II ha enseñado: "No es exagerado decir que toda la existencia del fiel laico tiene como objetivo llegar a conocer la radical novedad cristiana que deriva del bautismo, sacramento de la fe" (Christifideles Laici, 10). San Juan Pablo II también nos enseñó que cada cristiano debe: "captar y vivir las inmensas riquezas del bautismo ya recibido" (Christifedeles Laici, 61).

La vida es el descubrimiento de los efectos del Bautismo. En nuestra misa de réquiem, el sacerdote esparcirá nuestros restos con el agua bendita, lo cual evoca nuestro bautismo. Además, si no somos incinerados, también cubrirá nuestro ataúd el pañuelo del bautismo. En la vida y en la muerte, conoce y vive tu bautizo en sus inmensas riquezas.

Oración:  Padre, pido que pueda hacer muchos discípulos de Jesús en mi vida y ayudarlos a vivir su bautizo.

Promesa:  "Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Mt 12:50).

Alabanza:  San Lorenzo de Brindis guio el ejército cristiano a la victoria llevando la cruz en alto.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 10 de febrero de 2015

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