< <  

Domingo, 27 de abril 2014

  > >

2do domingo de Pascua
Domingo de la Misericordia


Hechos 2:42-47
1 Pedro 1:3-9
Salmos 118:2-4, 13-15, 22-24
Juan 20:19-31

Ver Lecturas en Inglés
Reflexiones Similares

This piece of content is currently only available in English.

¿fuera de servicio?

Los hermanos "perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones" (Hechos 2:42).

"En la primera comunidad de Jerusalén, los creyentes "acudían asiduamente a las enseñanzas y convivencia de los apóstoles, a la fracción del pan y a las oraciones". Esta secuencia es característica de la oración de la Iglesia" (CIC 2624, el subrayado es nuestro). Los cuatro aspectos presentados en los Hechos 2:42 son consecutivos, por lo menos en el contexto de la oración. Esto significa que nuestras oraciones se unen a una oración más grande, la fracción del pan, es decir, la Eucaristía. Por otra parte, la Eucaristía no es algo privado, sino que se celebra en el contexto de la vida comunitaria. La falta de una comunidad cristiana unida, explica en buena parte la tibieza en nuestras eucaristías. Debemos evitar convertirnos en prisioneros de nuestras deficiencias culturales. De lo contrario, seguiremos retrasando el florecimiento de la comunidad cristiana; debemos ser uno con los pensamientos de Cristo (1 Co 2:16) dedicándonos a la enseñanza de los Apóstoles, a través de las enseñanzas de la Iglesia y la Biblia (Hch 2:42). Por último, sin el Espíritu Santo, nunca nos entregaremos a la enseñanza de los apóstoles, la comunión o la vida cristiana.

Si no asumimos esta manera de vivir, estaremos "fuera de servicio". Cristo resucitado sopla sobre cada uno de nosotros hoy. Él nos dice: "Reciban al Espíritu Santo" (Jn 20:22). Sólo el Espíritu puede poner nuestra vida en orden. ¡Ven, Espíritu Santo!

Oración:  "Señor mío y Dios mío" (Jn 20:28) Señor Jesús ten misericordia.

Promesa:  "Su misericordia es para siempre" (Sal 118:2, 4).

Alabanza:  "Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva," (1 Pe 1:3). ¡Aleluya por siempre!

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 18 de diciembre de 2013

El Nihil Obstat establece que no existe impedimento para la publicación de un libro o folleto. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.