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Miércoles, 26 de marzo de 2014

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Deuteronomio 4:1, 5-9
Salmos 147:12-13, 15-16, 19-20
Mateo 5:17-19

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escuela de obedencia

"Escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán…" (Deuteronomio 4:1).

La vida de un cristiano es una "para obedecer" (1 Pe 1:2). Como seguidores de Cristo, nosotros le obedecemos a Él en todas las cosas, hasta la muerte en la cruz (Cfr. Fil 2:8). Obedecemos a los mandamientos de Dios cuidadosamente. "Obsérvenlos y póngalos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos" (Dt 4:6). Obedecemos a la ley de Dios en detalle. Jesús dijo: "Les aseguro que no desaparecerá ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice" (Mt 5:18). Obedecemos al Señor precisamente, "sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda" (Dt 5:32). Obedecemos al Señor alegremente. El hacer la voluntad de Dios es nuestro deleite (Sal 40:9). Obedecemos al Señor con gratitud. Es un privilegio obedecer al Señor. Nuestra obediencia es cuidadosa, detallada, precisa, alegre y agradecida. Obedecemos porque amamos al Señor (Cfr. Jn 15:10).

Nosotros no obedecemos al Señor escrupulosamente. Sabemos que el Señor nos ama. El cristianismo no es tener un récord perfecto, sino recibir la compasión y merced de Dios. Nosotros no obedecemos al Señor de mala gana. No nos ponemos mohínos cuando no conseguimos las cosas a nuestra manera. En cambio, amamos al Señor.

Esta Cuaresma, da gracias a Dios que hay más en esta vida que hacer lo nuestro. Agradécele la oportunidad de obedecerle y así amarle.

Oración:  Padre, perdóname el desobedecerte. Dame la gracia de amarte a través de la obediencia a la Iglesia y a la Biblia.

Promesa:  "¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos?" (Dt 4:7).

Alabanza:  Dr. Nicolás pidió a Jesús que curara la jaqueca de su paciente. El dolor le dejó inmediatamente.

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 8 de augusto de 2013

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