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Martes, 23 de diciembre de 2014

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san Juan Cancio


Malaquías 3:1-4, 23-24
Salmos 25:4-5, 8-10,14
Lucas 1:57-66

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los padres: representantes del padre celestial

"…Él hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres…" (Malaquías 3:24).

Muchos padres biológicos no aman a sus hijos. En la cultura de hoy, existe una epidemia de hijos huérfanos cuyos padres todavía viven; algunos viven en la misma casa. Muchos padres temen a sus posibles hijos por venir. El trabajo de un padre es difícil y está bajo el enorme ataque de Satanás y sus esbirros, quienes forman la cultura secular moderna.

No obstante, Dios llama a los padres a una de las tareas más grandes de la historia: representar al Dios-Padre ante sus esposas e hijos. Éste es un papel irreemplazable en la vida de un niño. Dios-Padre ama a todas las personas con un amor perdurable; los padres están llamados a enseñar esta verdad a sus hijos por medio de su amor paternal constante (ver Jer 31:3). Dios-Padre sabe lo que su gente necesita y les provee sin falta; igualmente los padres están llamados a vivir confiados en la providencia divina para ellos y sus familias; trabajando diligentemente para proveer a sus hijos (ver Mt 6:32 ss).

Padres, ¿confían en que Dios proveerá lo que sus hijos necesiten? ¿Temen más a las restricciones y dificultades económicas, al costo creciente de la vida, de la educación y los cuidados médicos? ¿Usan sus lenguas para bendecir a Dios (Lc 1:68) por intervenir en sus vidas o ponen trabas y barreras por miedo a perder el control? ¿Hablan de las razones por las cuales no deberían tener hijos?

Por su confianza o temor, los padres enseñan a sus hijos a confiar o no confiar en Dios-Padre. Padres, Dios ha puesto el futuro del mundo en sus manos. Entonces, confíen en Dios en todo momento (Sal 62:9).

Oración:  Padre, haz surgir muchos padres piadosos para transformar esta cultura de la muerte en una civilización de vida.

Promesa:  "El Señor da su amistad a los que lo temen" (Sal 25:14).

Alabanza:  "Oh, Emmanuel, Rey y Legislador, Aspiración de las naciones, Salvador de toda la gente, ven y libéranos, Señor Dios nuestro."

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 14 de agosto de 2014

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