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Domingo, 17 de Marzo, 2013

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Quinto Domingo de Cuaresma


Isaías 43:16-21
Filipenses 3:8-14
Salmo 126:1-6
Juan 8:1-11

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capaz de conocimiento

"Más aún, todo me parece una pérdida comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús" (Filipenses 3:8).

Por la excelencia del conocimiento que Pablo adquirió de Jesús, vino a considerarlo todo como una pérdida. La relación personal de Pablo con Jesús cambió las cosas importantes de su vida. Cosas que había considerado muy dignas pasaron a tener un valor nulo y vacío.

Todos nosotros tenemos ese "excelente conocimiento." Normalmente, nuestro conocimiento y la atracción al placer rebasan a todo. Para mucha gente, cristianos incluidos, la comida, la diversión, los programas de televisión, el dinero o cierto modo de vida se consideran como lo más importante, lo que está por encima de todo lo demás.

A la larga, experimentamos un "conocimiento superior" de tragedia y/o muerte. Esto cambia nuestra jerarquía de valores. A la hora de la muerte es cuando estimamos como pérdida esas cosas por las cuales anteriormente nos desvivíamos. Nos sentimos vacíos y nos arrepentimos de haber derrochado nuestras vidas. Nos sentimos condenados por una vida tan vana, estúpida, vacía y llena de futilidades por las que nos afanábamos anteriormente.

Sin embargo, ese arrebatador conocimiento de tragedia y muerte, que logra superar nuestra preocupación con un gozo en el alma, puede ser a su vez mejorado por el conocimiento personal de Jesús. Cuando entregamos totalmente nuestra vida a Jesús, no estamos condenados por la prioridades vacías de nuestro pasado (ver Rm 8:1). Estas vanidades y remordimientos desaparecen (ver Jn 8:10). "…olvidándonos del camino recorrido, nos lanzamos hacia adelante" (Fil 3:13). La vida en Cristo no es una estimulación sin sentido, sino una emoción real. Por nuestro conocimiento de Cristo, la vida es una carrera, no un arranque (ver Fil 3:12). Vive en la luz de la excelencia del conocimiento de Jesús.

Oración:  Padre, quiero "conocer el poder de su resurrección y participar de sus sufrimientos, hasta hacerme semejante a Él en la muerte". (Fil 3:10).

Promesa:  "Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?"(Is 43:19).

Alabanza:  Señor Jesús Resucitado, te alabo por haberte revelado a nosotros. Tú eres la luz de mi vida (ver Jn 8:12).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 27 de septiembre de 2012

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