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Lunes, 23 de diciembre de 2013

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san Juan de Kantiano


Malaquías 3:1-4, 23-24
Salmos 25:4-5, 8-10, 14
Lucas 1:57-66

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sacerdotes purificados y dando alabanza

"Él purificará a los hijos de Leví" (Malaquías 3:3).

Dos días antes de Navidad, la iglesia nos lee de Malaquías el Profeta. Malaquías profetizaba a sacerdotes, llamándolos a mayor santidad y liderazgo en la adoración y en la instrucción (Mal 1:6; 2:1, 6-7). Malaquías predice que el Señor purificará a sacerdotes, es decir, "hijos de Leví, y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia" (Mal. 3:3).

Zacarías era un sacerdote (Lc 1:5). El Señor lo dejó mudo por falta de fe en la palabra de Dios (Lc 1:20). Cuando Zacarías el sacerdote obedeció la palabra de Dios, recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios (Lc 1: 63-64). Este sacerdote purificado, alabando a Dios produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y todos glorificaban a Dios (Lc 1:65-66).

Aunque los sacerdotes oficiales están llamados a la purificación y grandeza antes de Navidad, no se escapan los religiosos y laicos, inclusive los padres y madres de familia. Los padres y madres de familia participan en un sacerdocio bautismal (CIC, 1546; 1 Pe 2:5, 9) y son en este sentido "sacerdotes" de su iglesia doméstica, su casa (ver el CIC, 1666). Dios purifica a todo cristiano bautizado. Todos son llamados a someterse a la purificación de Dios y proclamar Sus alabanzas (Sal 51:17).

Sacerdotes oficiales y bautismales, dejen que Dios los purifique ahora mismo, por penoso e incómodo que sea. Estos dos últimos días antes de Navidad son quizás la época más frenética para un sacerdote, pero la purificación y la alabanza figuran en primer plano de la lista de Navidad de Dios.

Oración:  Padre, yo te rindo mis planes de Navidad. Úsame de la forma que quieras para que muchos te glorifiquen esta Navidad.

Promesa:  "En seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan" (Mal 3:1).

Alabanza:  "Oh Emmanuel, Rey y Legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos: ¡ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!"

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro de nuestro equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 19 de julio de 2013

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