limpio al fin
“Yo enseñaré Tu camino a los impíos y los pecadores volverán a Ti” (Salmos 51:15).
¿Te arrepientes de haber cometido ciertos pecados? ¿Has permitido que tus pecados del pasado te hagan sentir "sucio"? El Señor ha prometido “Los purificaré de todas sus impurezas” (Ez 36:25). “Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana” (Is 1:18).
El Señor pisoteará nuestras culpas y arrojará todos nuestros pecados a las profundidades del mar (Miq 7:19). “Cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados” (Sal 103:12). Él nos lavará completamente de nuestra culpa (Sal 51:4) y creará en nosotros un corazón limpio y nuevo (ver Sal 51:12; Ez 36:26). El Señor simplemente olvidará todos nuestros pecados (Ez 18:22), si tan solo nos arrepentimos y le pedimos perdón.
“Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse” (Lc 15:7). El Señor desea salir al encuentro de los pecadores, abrazarlos, besarlos, darles regalos y ofrecerles una cena especial en su honor (ver Lc 15:21ss).
Sin embargo, el Señor no nos impone Su amor, afecto ni Su perdón. Debemos abrirle la puerta arrepintiéndonos. Acude a la Confesión lo antes posible y permite que el Señor te ame y te purifique.
Oración: Padre, perdóname porque no sé lo que hago (ver Lc 23:34).
Promesa: “Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos” (Mt 22:14).
Alabanza: San Bernardo exhortó: "En los peligros, en las dudas, en las dificultades, pensad en María, invocad a María".
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