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Viernes, 2 de octubre de 2026

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Ángeles de la Guarda


Job 38:1, 12-21; 40:3-5
Salmos 139:1-3, 7-10, 13-14
Mateo 18:1-5, 10

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¿qué es el hombre?

“Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” (Mateo 18:10).

   El Señor ha asignado ángeles para que nos guarden en todos nuestros caminos (Sal 91:11). Nos protegen de todo tipo de peligros, pero especialmente de los ataques de los demonios. ¿Por qué demonios poderosos querrían destruir a pequeños seres humanos? Porque somos creados a imagen y semejanza de Dios y somos amados por Dios (Gn 1:27), Satanás nos ataca para expresar odio hacia Dios y blasfemarlo. Así pues, nuestra necesidad de ángeles guardianes implica que seamos como Dios y ataquemos con el poder de Dios las obras del maligno.

   Después de Pentecostés, escuchamos mucho más en la Biblia sobre los ángeles. La raza humana, que ya era amada y fortalecida por Dios, ahora podía recibir al Espíritu Santo, “la fuerza que viene de lo alto” (Lc 24:49; ver Hch 1:8). Por medio del Bautismo, ahora que somos nuevas creaciones en Cristo y revestidos del poder de Dios, somos una amenaza mucho mayor para Satanás y su reino de las tinieblas. Satanás tiene aún más motivos para atacarnos en su perversa defensa propia. Así pues, Satanás “ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar” (1 Pe 5:8).

   La realidad de los ángeles guardianes nos revela no solo la grandeza de Dios, sino también la gloria y el poder de la persona humana: creada, amada, fortalecida, redimida y transformada por Jesús nuestro Señor. ¿Qué es el hombre para que Dios se acuerde de él (ver Sal 8:5) y nos haya dado una vida tan maravillosa que necesitaríamos ángeles guardianes?

Oración:  Padre, permíteme comprender el enorme significado de ser amado por Ti.

Promesa:  “Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre” (Sal 139:13).

Alabanza:  Ellen, de seis años, salió disparada a una calle transitada frente a un coche que se acercaba a toda velocidad. El conductor giró bruscamente y su hermana mayor la detuvo, pero sus padres sabían que su ángel de la guarda la había salvado de una muerte segura.

Referencia:  

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