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Lunes, 17 de agosto de 2026

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Ezequiel 24:15-23
Deuteronomio 32:18-21
Mateo 19:16-22

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Reflexiones Similares

el estado triste de las experiencias

“Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido…” (Mateo 19:22).

   El Señor le ordenó a Ezequiel no llorar la muerte de su esposa. Con esta conducta inusual, el Señor indicó que Su pueblo debía lamentar sus pecados, su exilio y su devastación (Ez 9:4; Ez 24:24). Endurecer nuestro corazón ante nuestros pecados y negarnos a lamentarnos por ellos nos lleva a darle la espalda a Dios.

   Un joven rico preguntó a Jesús: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?” (Mt 19:16) Jesús le respondió que cumpliera los mandamientos (Mt 19:17), vendiera sus posesiones, entregara el dinero a los pobres y se convirtiera en Su discípulo. (Mt 19:21). “El joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes” (Mt 19:22). Lamentablemente, alejarnos de Jesús nos cierra los ojos tanto a Su invitación como a la necesidad de entregar toda nuestra vida al Señor.   Debemos sentirnos tristes por nuestros pecados para que podamos arrepentirnos y no terminar entristecidos por el egoísmo eterno del infierno. Pablo decía: “si los entristecí con mi carta, no me lamento de haberlo hecho…porque esa tristeza fue motivo de arrepentimiento” (2 Co 7:8, 9). Por lo tanto, siéntete triste brevemente en esta vida, y nunca lo estarás después de esta vida terrenal. La tristeza correcta ahora significa felicidad perfecta para siempre.

Oración:  Padre, lléname con reacciones de amor, tanto en los momentos de santa tristeza como de alegría.

Promesa:  “Ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo” (Mt 19:21).

Alabanza:  Jesús transformó a la actitud de Samanta de sentirse avergonzada de mostrar cualquier signo de identidad católica a entronizar el Sagrado Corazón en su casa.

Referencia:  

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